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Decidir libremente tener o no tener relaciones sexuales.
“Este derecho es parte de nosotros, absolutamente nadie puede obligarnos a tener relaciones sexuales, este acto es producto de una decisión entre la pareja y la decisión debe tomarse sin miedos ni presiones”. (Luis Alberto, 22)
Vivir una sexualidad libre de prejuicios y culpas
“La manera más placentera de poder vivir nuestra sexualidad es conociendo nuestros derechos y haciéndolos valer. Nadie más que tú tiene el derecho de decidir cómo vivir tu sexualidad. No dejes que nadie te presione o te juzgue en las decisiones que tomes respecto a tu sexualidad”. (Luis Alberto, 22)
Contar con servicios de salud sexual y reproductiva de calidad amigable cerca al lugar donde vivo.
“Este derecho nos quiere decir que el personal en general de los centros de salud debe ser amigable con los jóvenes y adolescentes, que nos orienten en cualquier tema de sexualidad para que así no tengamos ninguna duda. También debemos de tener en cuenta que hay algunos jóvenes que no buscan información por el temor de ser rechazados por el personal del centro de salud”. (Junior, 16)
Tomar decisiones libres y sin coacción sobre el ejercicio de mi sexualidad.
“La decisión de cómo vivir una nuestra sexualidad, sólo corresponde a uno mismo, sólo podemos vivir nuestra sexualidad si no nos dejamos presionar por nuestros amigos, familiares, etc. Recuerda que todos tenemos derechos y que sólo uno mismo puede hacerlos respetar”. (Evelyn, 18)
Tener acceso a métodos para prevenir un embarazo no deseado y la posibilidad de contraer una ITS y/o el VIH-sida
“Mediante el cumplimiento de este derecho nosotros podemos adquirir métodos anticonceptivos y la alternativa de protegernos del VIH y las ITS. Nadie nos puede prohibir el adquirirlos ni el usarlos. (Evelyn, 18)
Disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos
“Todos tenemos el derecho de ejercer una vida sexual sana, responsable y con total libertad, sea cual fuere el tipo de práctica sexual, claro... siempre teniendo en cuenta el uso del preservativo u otros métodos anticonceptivos”. (Gustavo, 15)
Decidir libremente si quiero o no tener hijos, cuántos y en qué momento de mi vida.
“Sólo nosotros tenemos la potestad de decidir si queremos o no tener hijos. A veces una persona no se puede sentir preparada para afrontar una maternidad y al tener un hijo bajo presión podría generar una disposición para que el niño al nacer viva en un ambiente hostil e inadecuado, por eso es muy importante para la persona el decidir por la anticoncepción o no, el la lo decide”. (Gustavo, 15)
Recibir información completa y precisa sobre el ejercicio de mi sexualidad
“Muchas veces esto no sucede ya que a la mayoría de adolescentes no nos dan información completa en el colegio e incluso hasta en el hogar generando así dudas que nos ponen en riesgo. También hay muchas personas que a pesar de tener la información necesaria no la ponen en práctica y eso es algo que debemos tener en cuenta para reflexionar. Recordemos que con la información uno tiene el poder de decidir acertadamente lo que nos beneficie y enriquezca”. (Aderly, 16) |